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La participación ciudadana en los procesos de planificación

20/09/2017

Khalid Bougalim, Madrid. Septiembre 2017.

La sociedad ha experimentado una gran evolución en la última década, no solo en número, produciéndose un crecimiento superior a los 6 millones, si no también a nivel tecnológico y social. El siglo XXI viene marcado por grandes cambios en todas las facetas, desde los grandes avances técnicos, las grandes estructuras hasta una mayor preocupación por la preservación del medio ambiente. Todo ello debido en gran parte, a la irrupción de los grandes avances tecnológicos en la vida cotidiana, cambiando radicalmente la forma de concebir lo que nos rodea.

El mundo está cada vez más interconectado, los sucesos y experiencias ejecutadas en el extremo sur puede alcanzar el extremo norte en cuestión de minutos o segundos, ya no nos conformamos con ver fotos de la Tour Eiffel, queremos verla con nuestros propios ojos. La sociedad cambia y evoluciona a pasos agigantados, y con ella lo hacen sus necesidades.Por ello, el ciudadano exige volver a ser el centro del desarrollo, busca ser el protagonista de esta evolución, ya no solo busca que la planificación le tenga en cuenta, quiere ser protagonista, quiere participar activamente en la misma. Este cambio de ideología está muy ligado a dos conceptos que pueden servir muy bien para definir el s. XXI, “movilidad” y “sostenibilidad”. Las necesidades de movilidad cada vez son mayores, cada vez nos movemos más y más lejos, pero el cambio reside en la búsqueda de un espacio centrado en las personas frente a la planificación tradicional centradas en los vehículos.

Por otro lado, el volumen de información al que se tiene acceso es infinitamente mayor, así como los estudios e investigaciones relacionados con el medio ambiente, lo que ha puesto de manifiesto el gran impacto que tienen las actividades humanas sobre el medio ambiente. De este último concepto surge la “sostenibilidad” entendida como la satisfacción de las necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas.

La herramienta de planificación urbana que mejor aúna estos dos conceptos es el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS). El PMUS introduce un cambio en la forma de planificación tradicional poniendo como elemento central a las personas, buscando la creación de espacios urbanos seguros y eficientes. Para ello, los PMUS necesitan de una participación ciudadana activa por el enfoque social que tiene implícito. Un PMUS busca provocar un cambio en el funcionamiento de las ciudades, en tanto que supone optar por modos de transporte más eficientes y menos contaminantes, así como crear un entorno más seguro y atractivo, mejorando la permeabilidad de las mismas.Para la consecución de este cambio social un plan de movilidad tiene la fundamental tarea de buscar integrar a todos los agentes involucrados en el proceso de planificación, entre los que destaca la ciudadanía. Tradicionalmente, la opinión social únicamente era importante cada cuatro años en las elecciones administrativas, con este cambio de tendencia, el ciudadano pasa a ser un agente más involucrado a lo largo de todo el proceso de planificación.

Fuente: PMUS Burgos

La dificultad actual de los sistemas de participación ciudadana reside en la inefectividad de las herramientas empleadas para alcanzar al mayor número de personas posible en comunidades políticas cada vez más amplias. Esta dificultad es contrarrestada por una transparencia creciente de las administraciones públicas, lo que mejora los canales de transmisión de información. Muchas son las herramientas que surgen para involucrar a los ciudadanos en el proceso, donde podemos encontrar desde asociaciones hasta referéndums. La diferencia principal entre cada una uno de los sistemas que se van a presentar a continuación reside en el número de personas que pretende involucrar en el proceso de planificación:

  • El primer bloque de herramientas se caracteriza por ser mecanismos de diálogo. El diálogo se produciría entre la administración y grupos organizados como podrían ser asociaciones. Estos grupos se reúnen con periodicidad y sus atribuciones son cambiantes en función de la motivación del mismo, pudiendo tener por ejemplo funciones consultivas para las autoridades municipales. Estas agrupaciones pueden estar organizadas de manera territorial (compartiendo sus componentes el lugar de residencia) o sectoriales (sus componentes comparten intereses). Así por ejemplo tendríamos la “Asociación Vecinal Madrid Sur” encargada de velar por los intereses del barrio madrileño Madrid Sur o la “Asociación de Ciencias Ambientales” organizada en torno a los problemas ambientales. Por lo tanto, tal y como se puede comprobar, la naturaleza de cada uno de estos grupos es variada, pero la finalidad de los mismos es común: conformar un colectivo que interactúe con la Administración, bien cuando ésta va a actuar en un determinado entorno (asociaciones territoriales) o bien sobre una determinada temática (asociaciones sectoriales).
Fuente: Distrito Castellana Norte; Reunión de Vecinos (DCN), Madrid.
  • El segundo bloque de herramientas busca el diálogo con ciudadanos comunes. Así, este bloque dotaría al ciudadano común de la información, entorno y tiempo necesario, para que éste adquiera los conocimientos necesarios y pueda aportar sus necesidades y su sentido común. Dentro de este bloque existen dos vertientes bien diferenciadas, una de ellas busca la captación de información y la interacción entre los distintos agentes, mientras que la segunda busca tener una muestra representativa de la sociedad por lo que selecciona a sus participantes.

En la primera vertiente, identificaríamos herramientas como los círculos de estudio que se reúnen regularmente para discutir temas específicos, o los “workshops” que buscan un estudio en profundidad de una temática, haciendo interaccionar a los distintos agentes que intervienen en el proceso de planificación en un debate. Mediante la interacción de los distintos agentes se puede lograr una mejor comprensión de las distintas funciones e intereses, alcanzando un consenso en torno a la temática propuesta.

En la segunda vertiente tendríamos las encuestas deliberativas que, a diferencia de una campaña de encuestas común, conduce a los encuestados previamente seleccionados a un mismo lugar, se les da información relativa a la temática a discutir y debaten entre ellos para, finalmente, realizar una encuesta en la que reflejen su opinión.

Fuente: 3rd Ascimer Workshop: Smart City Projects (Casablanca)
  • Por último, el tercer bloque busca la participación del máximo de ciudadanos posible. Dentro de este bloque encontraríamos las asambleas o los referéndums. Las asambleas tienen un mayor funcionamiento a nivel local en pequeñas comunidades debido a que exigen una tradición de diálogo y compromiso por parte de los ciudadanos. Por otro lado, el referéndum es la herramienta que tiene un mayor alcance y el de más fácil aplicación, la temática de los mismos es muy variada, pero ha de tenerse en cuenta la importancia de la participación para que la votación sea representativa de la población.

Dentro de este grupo habría de incluirse las plataformas digitales de participación ciudadana. Como ejemplo de estas plataformas tendríamos “Decide Madrid”, la plataforma de participación ciudadana del Ayuntamiento de Madrid que permite la creación de propuestas ciudadanas para su votación o decidir a qué proyectos se destina el presupuesto participativo.

Fuente: Decide Madrid

En el presente artículo únicamente se han definido las herramientas de participación ciudadana más representativas, existen variantes de las ya expuestas, así como nuevas metodologías, pero su uso está menos extendido.

La importancia de la participación ciudadana en la redacción de un PMUS no reside únicamente en la obtención de información de cara a llevar a cabo una caracterización de la movilidad de los ciudadanos, si no que también es fundamental en la identificación de problemas y deficiencias. Además, ha de tenerse en cuenta que uno de los principales objetivos de un PMUS es provocar un cambio modal del transporte a favor de modos más sostenibles, hecho que en gran medida depende de la concienciación ciudadana. Por ello, asegurar la participación ciudadana a lo largo de todo el proceso aumenta la probabilidad de éxito, dado que es la propia ciudadanía la que, tanto en la identificación de la problemática como en la definición de las propuestas, aporta el conocimiento local que permite la adaptación de cada una de ellas a las necesidades de la ciudad.

Gracias por su lectura.

Referencias

Plan de Movilidad Urbana de Burgos (2017). PMUS. Burgos: http://www.pmusburgos.es

Distrito Castellana Norte (25/10/2016). Distrito Castellana del Norte Madrid. Madrid: http://distritocastellananorte.com/asociaciones-de-vecinos-piden-al-ministro-de-fomento-una-reunion/

Ascimer (2017). Ascimer, Assessing Smart City Initiatives for the Mediterranean Region. Casablanca: http://eiburs-ascimer.transyt-projects.com/activities/3rd-ascimer-workshop/image-gallery

Decide Madrid. (2017). Decide Madrid Portal de Participación. Madrid: https://decide.madrid.es

“Participación ciudadana y decisiones públicas, conceptos, experiencias y metodologías”. Joan Font. Abril 2004.

“Citizen and stakeholder involvement: a precondition for sustainable urban mobility”. Miriam Lindenau, Susanne Böhler-Baedeker. TUM 2014 “Sustainable Mobility in Metropolitan Regions”.